Aunque los estudios dicen que, en moderadas exposiciones, el sol nos da un boost de energía y nos eleva la inmunidad, no podemos olvidar que también es el principal responsable del fotoenvejecimiento de la piel. Como no estamos dispuestas a pagar esa factura tan alta, nos vamos de vacaciones armadas de productos y consejos para evitarlo.
Sabemos que, en dosis adecuadas, la luz solar aporta vitamina D, mejora el sistema inmunológico y disminuye el estrés, entre otros beneficios. Pero, sin pretender ser nefasta, debo recordarte la otra cara de la moneda. El abuso de sol puede provocar severos daños al órgano más extenso del ser humano: la piel. Esos daños van desde enrojecimientos, hiperpigmentaciones, pérdida de elasticidad, deshidratación y envejecimiento prematuro hasta el temible cáncer de piel, del que se diagnostican cada año más casos.
Ese riesgo nos lleva a tomar conciencia cada vez más de la importancia de la protección solar diaria, y su reforzamiento durante el verano, cuando los rayos UV son más fuertes y agresivos, afectando seriamente al foto-envejecimiento.
Y como tomar el sol no es juego de niños, antes de emprender tu viaje a la playa o la naturaleza, vale la pena echar un vistazo a estos diez consejos que podrían prevenir la aparición de arrugas prematuras e incluso una quemadura. Toma nota y disfruta de manera segura tus vacaciones con nuestro decálogo para un verano sin consecuencias.
1- No importa cuánto hayas esperado ese momento, a tu llegada a la playa, no corras a tumbarte en la arena, no hay nada más peligroso que un encuentro brusco con el sol. Lo ideal es empezar con pequeñas sesiones de cinco minutos para estimular la melanina, sistema de protección natural de la piel para defenderse de los rayos ultravioletas, y poco a poco aumentar el tiempo sin excederte. Evita las exposiciones entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde, ya que es cuando las radiaciones UVB alcanzan mayor intensidad.
2- No permitas que la prisa o la pereza interrumpa tu rutina habitual de cuidado de belleza. Por la mañana aplica tu skincare como cualquier día normal, espera que se absorba bien y al final aplica el protector solar con el FPS adecuado. Cuando cumplimos con ese importante paso nutrimos la piel y formamos una barrera para evitar que se deshidrate, reduciendo además el riesgo de quemaduras solar
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Protector Solar Corporal UVA/UVB 50+ by Clarins, protege de los efectos nocivos del sol para revelar el bronceado más atractivo, hidrata y deja la piel suave, sin marcas blancas; Protector Solar Rostro SPF 50 by Yves Rocher, estimula la defensa natural de la piel contra los daños del sol y la regeneración celular.
3- Aplica el protector solar media hora antes de la exposición y reaplica a intervalos de dos o cuatro horas, especialmente si estás en contacto con el agua. Adicionalmente protégete con sombreros de ala ancha, gafas y prendas con tejidos fabricados con certificación SPF50+
4- Los protectores solares tienen fecha de caducidad, después de la misma, o una vez terminada la temporada, lo correcto es desecharlos ya que el producto abierto, pierde sus propiedades con el paso del tiempo. Durante tus vacaciones, evita exponer el producto a la luz solar directa y el calor y cierra bien el envase después de usarlo.
5- El pecho, senos, glúteos, manos, orejas, espalda y pies son áreas corporales delicadas y muy sensibles que hay que proteger en extremo con un FPS. Lo mismo sucede con el cabello, que requiere un fotoprotector adecuado. Además de aplicar hidratación y nutrición tras su lavado.
6- La piel de los labios es mucho más fina que la del rostro, con una capa córnea menos desarrollada y una capacidad de retención de humedad menor. Su resistencia a los rayos UV es más débil porque contiene menos melanina por lo que es necesario mantenerlos hidratados constantemente.
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7- Después del sol, la arena, sal, cloro y químicos de las piscinas es fundamental refrescar la piel con duchas frías y luego aplicar de pies a cabeza, productos hidratantes para reparar, nutrir, proteger y suavizar. Desde After-Sun hasta cremas reparadoras y brumas hidratantes, haz uso de todo lo necesario para lucir una piel sana, evitar las descamaciones y prolongar el bronceado.
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8- Algunos medicamentos y el sol pueden formar un cóctel peligroso. La acción de la luz solar podría facilitar que las moléculas de ciertos fármacos originen una reacción alérgica que puede ir desde una erupción hasta edemas. Medicinas para el acné, antihistamínicos, anticonceptivos femeninos orales, tetraciclinas y determinados diuréticos como las tiazidas, también pueden desencadenar reacciones cutáneas después de tomar el sol. Si estás bajo algún tratamiento, infórmate bien antes de exponerte a largas jornadas de sol.
9- Cambiar tu dieta en verano puede ser muy beneficioso. Aumenta el consumo de zanahorias, melocotones, kiwis, naranjas, fresas, calabaza y verduras de hoja ancha que protegen la piel de los efectos nocivos de los rayos ultravioletas. Ante todo, hidrátate y toma entre dos y tres litros diarios de agua.
10- Es necesario usar protector solar en la sombra o si el día está nublado, porque la radiación UV penetra muchos materiales y se refleja. Igual sucede en el mar o la piscina, ya que el 60% de los rayos UVB y el 85% de la radiación UVA llega a un nadador a una profundidad de 50 centímetros bajo el agua. Los protectores resistentes al agua reducen el riesgo de quemaduras solares.